clubforenses.com

clubforenses.com

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “La relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía: Una trayectoria propuesta” del autor Taylor Salisbury de la Universidad de Western Ontario (Canadá), que nos introduce en el mundo de los trastornos de la conducta y la psicopatía.

Tradicionalmente, los términos asocial, sociópata, psicópata, y TAP (trastorno antisocial de la personalidad) han sido utilizados indistintamente; sin embargo, los recientes progresos en nosología han ayudado a esclarecer la distinción entre ellos. Ahora, los criterios del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales) se basan en rasgos de comportamiento manifiestos que pueden ser observados y medidos en lugar de depender de las características de personalidad interpersonales y afectivas a menudo ambiguas empleadas para inferir diagnósticos en el pasado. Se ha sostenido la idea de que el TAP, y otros trastornos diagnosticados en la infancia y adolescencia, se encuentran en realidad en un continuo con la psicopatía. El diagnóstico del trastorno negativista desafiante (TND) y/o trastorno de la conducta (TC) en la infancia o adolescencia a menudo precede al desarrollo del TAP en la edad adulta, con lo cual pueden servir de indicadores de comportamiento de una personalidad psicopática general. Es importante examinar estos trastornos del comportamiento para poder extraer las implicaciones relacionadas con el desarrollo infantil y el sistema de justicia penal.

El DSM-IV describe el TND como un patrón negativista, desafiante, desobediente, y un comportamiento hostil hacia las figuras de autoridad con una duración de al menos seis mes y que causa angustia significativa o deterioro en la vida del niño. Este trastorno del comportamiento generalmente comienza en la infancia (2-4 años) y se caracteriza por una manifestación de comportamientos y sentimientos de oposición hacia otras personas, particularmente figuras de autoridad. Rowe et al. (2010) descubrieron que el TND es un predictor significativo de inicio de TC en la infancia. Se ha podido confirmar asimismo que el TND suele tener un inicio más temprano y es más frecuente que el TC. El TC se caracteriza por la violación general de los derechos básicos de los demás, y otras características que incluyen agresión a las personas y animales, destrucción de la propiedad, falsedad, robo, incumplimiento de reglas, y violación grave de las normas sociales. El TC tiene una edad de inicio similar al TND, con síntomas emergentes de los cuatro hasta cinco años, y puede ser diagnosticado en la infancia, la adolescencia o la edad adulta. Obviamente, no todos los niños diagnosticados de TND llegan a desarrollar un TC. Milán y Pinderhughes (2006) examinaron la relación entre la inestabilidad familiar y el desarrollo infantil y plantearon que los patrones precoces de inestabilidad están relacionados con la exteriorización de problemas de conducta (por ejemplo, conducta desafiante). Además, Campbell, Shaw, y Gilliom (2000) encontraron que un ambiente de crianza negativa y estrés combinado con patrones de hiperactividad y agresión puede agravar la progresión de la exteriorización de esos problemas. Finalmente, Skodol et al. (2007) determinaron que las experiencias positivas en la infancia se asocian con un mejor pronóstico y remisión de ciertos trastornos de la personalidad. Los resultados de estos estudios apoyan la idea de que un entorno familiar inestable puede ser un factor influyente en el desarrollo de un TND hacia un inicio prematuro de un TC.

Todas las manifestaciones de un trastorno de la conducta están presentes en el trastorno antisocial de la personalidad a un nivel más extremo, de forma similar a como se relacionan el trastorno negativista desafiante y el trastorno de la conducta. Algunos de los criterios de diagnóstico del TAP incluyen transgresión de las normas sociales, engaño, impulsividad, temeridad, irresponsabilidad y falta de remordimiento. La violencia y la delincuencia son dos características que definen este trastorno, con una proporción significativa de personas con un TAP que se ven envueltos en un estilo de vida criminal. Tanto el TC como el TAP se caracterizan por un comportamiento conflictivo, sin embargo el TAP se distingue por tener un estilo de vida más antisocial. No todos los casos de TC evolucionan como un TAP; no obstante, numerosos estudios empíricos han demostrado un fuerte vínculo entre los dos. Aunque muchos niños y adolescentes con un TND o un TC superan su trastorno, la relación de estos dos trastornos con el TAP es profunda. El DSM-IV-TR utiliza un enfoque conductual en la elaboración de los criterios de diagnóstico para eliminar la confusión y mejorar la fiabilidad del diagnóstico. Puesto que el diagnóstico del TND, TC o TAP está restringido unicamente a la observación de manifestaciones conductuales, se puede sugerir que los tres trastornos están relacionados con la psicopatía, que abarca características conductuales, interpersonales, y afectivas de la personalidad antisocial, que por el contrario no tienen en cuenta los profesionales que emplean el DSM-IV-TR.

El PCL-R (Psychopathic CkeckList Revised), desarrollado por Robert Hare, es una herramienta de medición para evaluar el nivel de psicopatía basado en rasgos conductuales, interpersonales y afectivos. Muchas de las dimensiones evaluadas en el PCL-R son consistentes con los criterios diagnósticos establecidos para el TAP. Asimismo, algunos de sus elementos también se relacionan directamente con el TND y el TC. Del mismo modo, se ha hallado una correlación significativa entre la gravedad del TAP y la gravedad de la psicopatía, apoyando así la idea de que los dos constructos se encuentran en un continuo. A pesar de esa significativa correlación, no todos los individuos con un TAP pueden considerarse psicópatas. Por lo tanto, esto parece indicar que el TAP puede ser una forma moderada de psicopatía basada en un reducido subconjunto de rasgos de comportamiento. Estos hallazgos tienen varias implicaciones para el sistema judicial penal. Tal y como se ha comentado anteriormente, la violencia y la delincuencia son dos características del TAP y por lo tanto de la psicopatía. Heinzen, Kohler, Godt, Geiger y Huchzermeier (2011) señalaron que el cociente intelectual es un factor importante a la hora de predecir la tasa de condena de individuos antisociales. Encontraron que los individuos con altas puntuaciones en características interpersonales de psicopatía son más inteligentes que los que puntúan alto en características antisociales. Aplicando este descubrimiento se podría predecir la tasa de condena y reincidencia de los delincuentes antisociales. Así pues, se ha demostrado la correlación significativa entre las tasas de reincidencia y la psicopatía medida por el PCL-R. El DSM-IV-TR reconoce que la psicopatía tiene una mayor validez predictiva respecto a la reincidencia, especialmente en los centros penitenciarios. Es muy importante entender cómo se relacionan el TND, el TC, el TAP, y la psicopatía con el fin de predecir las vías de desarrollo en niños conflictivos, así como la tasa de condena y reincidencia de adultos antisociales. Queda por tanto claro que el TND, el TC y el TAP pueden ser manifestaciones dependientes de la edad del mismo trastorno subyacente. Comprender esta vía es importante para los niños diagnosticados a una edad temprana, ya que los intentos de educación familiar y terapia pueden ser utilizados para controlar los comportamientos conflictivos e interrumpir su desarrollo. Roberts (1984) destacó la importancia de la participación de los padres para los resultados del tratamiento y sugirió que tiene un impacto en la gestión efectiva de los problemas del paciente y en la aparición de crisis emocionales en adolescentes.

Dicho esto, es importante destacar la interacción del medio ambiente y los factores genéticos en la manifestación de trastornos del comportamiento tales como el TDN y el TC. Puesto que los patrones de inestabilidad familiar pueden contribuir al desarrollo de un trastorno mental, el desarrollo inicial es más probable que se produzca en individuos con una predisposición genética a ese comportamiento. Se puede afirmar lo mismo a la inversa. Los genes pueden ejercen sus efectos combinados en varios sistemas de neurotransmisores y zonas receptoras e interactuar para describir los patrones de comportamiento del TND, el TC o el TAP. Puede resultar muy difícil separar los efectos; sin embargo, es importante admitir la interacción tanto de factores genéticos como ambientales en el desarrollo de los trastornos de la conducta y en su tratamiento. La comprensión de esta vía de desarrollo es igualmente importante para el “etiquetado”. Es peligroso diagnosticar de forma equivocada a una edad temprana dadas las implicaciones negativas que esta etiqueta puede tener en la identidad y desarrollo del niño. No obstante, el diagnostico y etiquetado tienen beneficios que pueden ser aplicados al sistema judicial criminal. Comprender cómo estos trastornos del comportamiento se relacionan con la psicopatía puede ayudar a predecir la tasa de condena y reincidencia en delincuentes antisociales.

El DSM-IV-TR ha respaldado la idea de que el TAP puede estar relacionado con la psicopatía. Además, se ha observado también que los déficits de control inhibitorio y los patrones de actividad cerebral observada en individuos con Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son similares a los déficits presentes en individuos con TC, TND, y TAP. Este hallazgo ha permitido especular sobre si el TDAH puede ser otro trastorno del comportamiento, lo que podría convertirse en una emocionante línea para futuras investigaciones. Tal y como indica este artículo, es muy importante ser crítico con los intentos de clasificación psicológica y con las implicaciones que pueden tener en los individuos. A medida que nuestra comprensión de los trastornos mentales varía con el tiempo, la correspondiente nosología también debe ser actualizada y mejorada. Este tipo de análisis ha conseguido acercar al DSM hacia el actual sistema de clasificación más válido y fiable.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

1 Comentario

  1. Inmensamente agradecido por el aporte. Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Tras…

por Rafael Lopez Perez Tiempo de lectura: 7 min