clubforenses.com

clubforenses.com

Etiqueta: Investigación forense (página 3 de 6)

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Bajo autocontrol y ciberdelincuencia: Explorando la utilidad de la Teoría general del delito más allá de la piratería digital”, de los autores Christopher M. Donner de la Universidad Estatal de Fayetteville (EE.UU.), Catherine D. Marcum de la Universidad Estatal de los Apalaches (EE.UU.), Wesley G. Jennings de la Universidad de Florida del Sur (EE.UU.), George E. Higgins de la Universidad de Louisville (EE.UU.) y Jerry Banfield de Ban Work LLC (EE.UU.), sobre las causas de la ciberdelincuencia.

Durante las últimas tres décadas la sociedad global ha sido testigo de un número de avances en la tecnología electrónica (teléfonos móviles, ordenadores personales e Internet). Y, mientras que estos relativamente nuevos recursos se utilizan ampliamente y se han hecho muy populares en los Estados Unidos, estas herramientas también se han convertido en vías para la delincuencia y la desviación, que plantean un sinfín de preguntas para los criminólogos y una serie de problemas para el sistema de justicia penal. Además, la aparición de estas tecnologías no sólo ha hecho crímenes “preexistentes” disponibles para cometerse en otros foros (venta de drogas, acoso), pero también ha creado una serie de nuevas conductas antisociales (creación y difusión de malwares) que antes eran imposibles si no fuera por la nueva tecnología. Estos comportamientos incluyen, pero no se limitan a: la piratería informática, la piratería digital (descarga y subida ilegal de música y programas), la exclusión de la comunidad online y el acoso, y el uso de la contraseña de otra persona sin su permiso. En un intento por comprender mejor los factores que impulsan a las personas a participar en el delito cibernético y la desviación online, los criminólogos han recurrido a la teoría criminológica para obtener explicaciones para este comportamiento. En general, las investigaciones señalan que las teorías criminológicas tradicionales son útiles para explicar el delito cibernético y la desviación online. Así pues, el principal objetivo de este estudio es investigar si el nivel de autocontrol de un individuo está significativamente relacionado con su implicación en la desviación online además de la piratería digital.

El crecimiento de la tecnología de la información ha introducido una nueva forma de criminalidad en el sistema de justicia penal: el delito cibernético. La ciberdelincuencia se puede considerar como cualquier forma de desviación online utilizando la tecnología, ya sea un ordenador, teléfono inteligente o PDA. La primera generación de ciberdelincuencia supone actos desviados caracterizados por el uso ilegal de ordenadores centrales y sistemas operativos. Un ejemplo de este tipo de delitos es el uso de Internet para aprender cómo construir una bomba o hacer metanfetamina. La segunda generación de ciberdelincuencia utiliza la red y se considera delito híbrido. Hackear y crakear son formas comunes de esta generación, así como la difusión de pornografía infantil o la prostitución. Por último, la tercera generación de ciberdelincuencia se caracteriza por la naturaleza de la distribución y se desarrolló exclusivamente a raíz de la creación de Internet. La difusión de malwares (virus o troyanos), es un ejemplo de esta generación de ciberdelincuencia. En base a este continuo de cibercriminalidad, han surgido múltiples formas de desviación online y se están convirtiendo en un importante problema para el sistema de justicia penal. Estudios anteriores sobre la desviación online han descubierto varios correlatos demográficos, como la edad, el sexo biológico y la raza. Específicamente, la investigación ha encontrado que los individuos más jóvenes varones y los no blancos son más propensos a relacionarse con la desviación online. La Teoría del autocontrol de Gottfredson y Hirschi, indica que los individuos son responsables de tomar decisiones racionales. Esto significa que los individuos sopesan las consecuencias de sus acciones y eligen las acciones que les aportan mayor placer y menor dolor. Las personas que tienen bajos niveles de autocontrol (es decir, la incapacidad de ver las consecuencias de sus acciones) encontrarán el crimen y la desviación atractivos puesto que son “impulsivos, insensibles, agresivos, temerarios, cortos de miras y no verbales”. Según Gottfredson y Hirschi los que poseen un bajo autocontrol, muy probablemente se deba a un control parental ineficaz. A pesar de la atención que ha recibido la teoría general del delito en cuanto a la relación entre bajo autocontrol y conducta antisocial, existe la limitación de que gran parte de los estudios sobre desviación online se han dedicado exclusivamente a la piratería digital. Y, si bien se ha demostrado que el bajo autocontrol se relaciona positivamente con la piratería digital, es importante investigar más a fondo la hipótesis general de la teoría analizando otras formas de desviación online. El presente estudio, pretende abordar la limitada investigación sobre ciberdelincuencia en este campo, empleando una muestra de 488 estudiantes para explorar en que grado el bajo autocontrol predice la desviación online. En base a la teoría de Gottfredson y Hirschi, el estudio analiza dos hipótesis relacionadas. En primer lugar, se plantea la hipótesis de que el bajo autocontrol está significativamente relacionado con un índice de variedad de desviación online de siete ítems. En segundo lugar, ya que el principal objetivo de este estudio es examinar la ciberdelincuencia además de la piratería digital, se plantea la hipótesis de que el bajo autocontrol se relaciona significativamente con un índice de variedad de desviación online de cinco ítems que no incluye actos de piratería digital.

Respecto a la primera hipótesis, los resultados apoyan la utilidad de la teoría del autocontrol para explicar la implicación en una serie de conductas desviadas online. Los hallazgos apoyan asimismo la segunda hipótesis que aún no había sido considerada en investigaciones previas. De esta manera, la teoría del autocontrol puede servir como explicación para otras desviaciones online además de la piratería digital. A pesar de estos resultados, es importante reconocer una serie de limitaciones que vale la pena considerar. En primer lugar, el estudio se basa en datos de una muestra de gran tamaño (n = 488). En segundo lugar, la muestra se compone de un gran número de estudiantes de sexo femenino y latinos, y por tanto serían convenientes estudios adicionales para ver el grado en que estos resultados se mantienen en universidades con diferentes características demográficas. En tercer lugar, las características de la muestra para los ciberdelitos individuales se basaron en el recuento inicial de frecuencias variables de los encuestados que informaron de las veces que se dedicaban a actos individuales. Así pues, la estadística descriptiva para estas variables puede ser algo inexacta debido a errores de los encuestados. Por último, el presente estudio no ha sido capaz de responder por otras teorías criminológicas contrarias a la teoría del autocontrol para explicar la desviación online que han sido estudiadas en anteriores investigaciones sobre ciberdelincuencia. En general, el actual estudio ha sido capaz de demostrar la eficacia de la Teoría del autocontrol de Gottfredson y Hirschi como posible predictor de la desviación online en general y para una variedad de formas de desviación online en particular. Si la evidencia hallada es señal de tal relación entonces parece que la hipótesis general de la teoría de Gottfredson y Hirschi es adecuada para explicar la desviación online además de la piratería digital.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La falta de pruebas para la evaluación de los rasgos de personalidad mediante el análisis de la escritura”, de la autora Barbara Gawda de la Universidad María Curie-Sklodowska (Polonia), que trata sobre la evaluación de los rasgos de personalidad a través del análisis de la escritura.

El análisis grafológico se utiliza en la selección de personal, sin embargo, la investigación científica relacionada con el análisis de la escritura ha generado datos controvertidos, y esta es la razón por la que la evaluación de la personalidad a través de la escritura sigue siendo cuestionable. La creencia de que la personalidad se refleja en la escritura manuscrita se ha visto reforzada por teorías grafológicas. El origen de las hipotéticas conexiones entre la personalidad y la escritura está relacionado con el concepto de individualización de los movimientos gráficos (gestos). Este concepto explica que los gestos gráficos son únicos, individualizados y distintivos. Todavía no existe una teoría que explique la asociación entre escritura y personalidad. Los esfuerzos científicos encaminados a identificar una relación entre ellas han revelado resultados ambiguos. La investigación correlacional se refiere al examen de la fuerza de la asociación entre las características de la escritura manuscrita y los resultados de un cuestionario de personalidad. La extra-introversión es uno de los rasgos de personalidad más analizados en relación con la escritura. A pesar de los distintos estudios que han abordado este rasgo de personalidad, es imposible confirmar la asociación. Existe asimismo un grupo de estudios que presentan el uso del análisis de la escritura en la selección de personal, las evaluaciones de competencia de trabajo en mujeres de éxito o la predicción del éxito académico. No obstante, la investigación sobre personalidad y escritura manuscrita tiene limitaciones significativas. Así pues, el propósito de los dos estudios presentados en este artículo es demostrar si existe o no una relación entre rasgos de personalidad y características de escritura manuscrita.

En el primer estudio, se empleó el cuestionario NEO-FFI para evaluar la personalidad. El NEO-FFI mide los siguientes cinco rasgos de personalidad: neuroticismo, extraversión, amabilidad, responsabilidad y apertura. Las muestras de escritura fueron analizadas por expertos forenses en documentoscopia y pericia caligráfica. No se recurrió a grafólogos, sino a expertos forenses en documentoscopia, con el fin de evaluar los parámetros gráficos de la escritura con objetividad, sin la influencia de conceptos grafológicos. Cada participante completó el NEO-FFI y un cuestionario para determinar las características relevantes para el análisis del movimiento de la mano, como edad, nivel educativo, ocupación, habla, visión, deficiencias motoras, enfermedades neurológicas, etc. Luego, cada individuo debía escribir el mismo texto en una hoja de papel sin líneas dictado a una velocidad media, con el fin de estandarizar las condiciones. El propósito de este estudio es establecer la asociación entre escritura y rasgos de personalidad. Las puntuaciones más altas en neuroticismo se relacionan con una frecuencia menor de letras de tamaño medio, presión media, tamaño medio de la zona media, e impulso de palabra. Las puntuaciones más altas en extraversión se correlacionan con una mayor frecuencia de letras de tamaño medio, presión media y tamaño medio de la zona media. La amabilidad se asocia con el tamaño medio de letras, presión media, y tamaño de la zona inferior. La responsabilidad se correlaciona con el tamaño medio de letras, presión media y dirección horizontal de la línea base. Las puntuaciones en apertura se relacionan con la forma lineal de las letras “m” y “n”, presión media e impulso de sílabas. En el segundo estudio se utilizó el cuestionario EPQ-R para evaluar las siguientes tres grandes dimensiones de personalidad: extraversión, neuroticismo y psicoticismo. Se analizaron las mismas características de escritura manuscrita que en el primer estudio y se recurrió a los mismos expertos. El procedimiento fue el mismo que en el anterior estudio, aunque se analizó una muestra diferente. Se comprobó si alguna característica de escritura se asocia con los rasgos de personalidad medidos por el EPQ-R. Las correlaciones entre la escritura y las escalas del EPQ-R no fueron significativas. No se encontró ninguna correlación estadísticamente significativa entre psicoticismo, extraversión y parámetros de escritura manuscrita. Únicamente se encontró una correlación relativamente significativa entre neuroticismo y línea base sinusoidal.

Los resultados sistematizan la diversidad de datos grafológicos en la relación entre escritura y personalidad. No se han encontrado características específicas en la escritura de individuos con extra-introversión, neuroticismo, psicoticismo, agradabilidad, responsabilidad o apertura. La investigación actual se realizó de acuerdo a las reglas científicas. Los requisitos metodológicos fueron estrictos. Se controló un conjunto de variables importantes que pueden tener impacto en la escritura manuscrita, incluyendo la lateralidad, la edad, el deterioro motor o neuropsiquiátrico, etc. Además, el análisis de la escritura se realizó con los criterios objetivos. Los resultados muestran un pequeño número de características gráficas relacionadas con los principales rasgos de personalidad. Por tanto, estos estudios mostraron que existe alguna relación entre rasgos de personalidad y escritura manuscrita, aunque no se pueden evaluar los rasgos de personalidad en base a estos parámetros gráficos. Los presentes hallazgos confirman los resultados de los estudios que planteaban la escasa utilidad del análisis de la escritura para la evaluación de la personalidad. Las correlaciones entre el cuestionario Big Five y las evaluaciones grafológicas no confirman la capacidad del análisis de la escritura para medir los cinco grandes rasgos de personalidad. La interpretación probable de estos resultados es que la personalidad y el gesto motor son independientes. La personalidad es muy difícil de explicar a nivel neuropsicológico. En consecuencia es imposible interpretar los rasgos de personalidad del Big Five a través del análisis de la escritura. No se han encontrado características específicas de escritura para cada rasgo de personalidad medido por el EPQ-R. Así pues, los estudios presentados no pueden confirmar que los rasgos de personalidad, como neuroticismo, psicoticismo, extraversión, amabilidad, responsabilidad y apertura, puedan reflejarse en la escritura manuscrita de una persona.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Familias disfuncionales en la infancia y violencia en los adultos: Un análisis de los moderadores y mediadores”, de los autores Delphine Theobald del King’s College (RU), David P. Farrington de la Universidad de Cambridge (RU) y Alex R. Piquero de la Universidad de Texas Dallas (EE.UU.), acerca de las causas de la violencia.

Uno de los temas más estudiados por las teorías criminológicas es el papel de la familia en la socialización de los niños. En este trabajo se analiza el efecto de la ruptura familiar a causa de la separación/divorcio (hasta los 14 años de edad) en los hombres y su impacto en una posterior conducta criminal violenta. Dicha investigación es relevante para la investigación existente debido a la falta de investigaciones longitudinales sobre los efectos a largo plazo de las familias desestructuradas en adultos, sobre todo en relación al comportamiento criminal violento y puede ayudar a entender los mecanismos implicados. Este vínculo entre familias disfuncionales y delincuencia se ha establecido a lo largo de varias décadas a partir de datos de algunos estudios longitudinales importantes. Estudios más recientes han descubierto que el 60% de los niños que fueron separados de sus padres en su décimo cumpleaños fueron condenados a la edad de 50 años, en comparación con el 36% restante. Juby y Farrington (2001) señalaron que los índices de delincuencia eran mayores entre los niños que provenían de una familia desestructurada, antes de los 15 años, comparados con los que venían de familias “normales”, y los resultados fueron similares en sentencias condenatorias de menores, delincuencia juvenil autoinformada o sentencias condenatorias de adultos. Es importante destacar que estos autores concluyeron que gran parte de la investigación en este campo es “incompleta y poco concluyente”. Es posible que la estabilidad familiar después de un divorcio sea un factor importante. Según Mednick et al. (1990) un divorcio seguido de cambios en las figuras parentales predice el mayor índice de delincuencia en niños (65%) en comparación con un divorcio seguido de estabilidad (42%) y sin divorcio (28%). El proceso de desestructuración familiar puede ser un indicador importante de los resultados. Si el hecho se produce entre el nacimiento y los 4 años será especialmente predictivo de delincuencia, mientras que si la ruptura se produce en la adolescencia el efecto no será tan fuerte. Así pues, la evidencia plantea que las familias monoparentales podrían tener dificultades para mantener un entorno familiar estable en el que se fomente una buena relación padres-hijos.

Se han propuesto distintas perspectivas criminológicas acerca de los posibles mecanismos por los que una familia desestructurada puede afectar a la delincuencia. Las Teorías del ciclo vital se centran en el efecto perjudicial que una familia disfuncional puede tener sobre el apego de los padres que, a su vez, puede poner en peligro una socialización eficaz por parte de estos. Las Teorías de la selección argumentan que las familias desestructuradas producen niños delincuentes debido a las diferencias preexistentes con otras familias, como conflictos entre los padres, padres criminales o antisociales, bajos ingresos familiares o pobres métodos de crianza. Las Teorías del estrés/trauma plantean que la ruptura de la unidad familiar conduce a otros factores de estrés, como los conflictos entre los padres, la pérdida de estos, y la reducción de ingresos económicos, que producen una serie de emociones negativas que pueden provocar un comportamiento antisocial. Por lo tanto, existe una relación entre la exposición a la violencia parental y la victimización en la infancia y el posterior comportamiento antisocial y la delincuencia. Más recientemente, la investigación genética biosocial y conductual ha surgido como un prometedor mecanismo teórico que examina la relación entre familia y conducta antisocial. A continuación, se revisan tres de los mecanismos más sólidos identificados: las familias disfuncionales, el bajo autocontrol y los compañeros delincuentes. El entorno familiar puede ejercer un impacto significativo en el desarrollo conductual y emocional del individuo. Fergusson y Horwood (1998) encontraron que ser testigo de conflictos violentos entre los padres predice de manera significativa la violencia y los delitos contra la propiedad, incluso después de haber controlado otros factores de riesgo familiares tales como el abuso de sustancias y la criminalidad, tener una madre joven, el castigo físico y los bajos ingresos familiares. Un bajo control parental es un importante predictor de delincuencia. La manera en que los individuos aprenden a reaccionar ante los demás dependerá del modelo de conducta observado en la infancia. Otros han sugerido que la frustración conduce a la agresión. En cuanto al autocontrol, los niños que tienen temperamentos difíciles y problemas de comportamiento son a menudo agresivos y antisociales en casa y en la escuela, y es probable que sigan siéndolo en su adolescencia y en la edad adulta. El bajo autocontrol es uno de los rasgos más estables asociado con la conducta antisocial. Los individuos con bajo autocontrol suelen enfrentarse a los conflictos de manera agresiva y tienen dificultad para prever las consecuencias negativas de sus acciones/comportamientos. Por otro lado, según algunos investigadores los niños que sufren conflictos familiares tienen más probabilidades de asociarse con compañeros delincuentes. Suelen ser más susceptibles a la presión de los compañeros porque desean algo de seguridad en el grupo o pueden decidir, debido a los conflictos en el hogar, involucrarse en conductas desviadas como reacción a su inestabilidad familiar.

En este trabajo se han analizado los datos de un estudio longitudinal sobre el desarrollo de la conducta antisocial y se han valorado varios de los posibles mecanismos que pueden influir en el posterior comportamiento criminal violento de un niño tras sufrir la ruptura matrimonial de los padres en la infancia o en la adolescencia. Las preguntas clave que deben ser examinadas son: (1) ¿Puede la disfunción familiar, debida a una ruptura matrimonial de los padres, predecir una futura sentencia condenatoria después de haber controlado otros factores clave que predicen la delincuencia?; (2) ¿Está el efecto de una familia desestructurada, en un futuro comportamiento criminal violento, moderado por importantes factores de la infancia?; y, (3) ¿Tiene una familia disfuncional, debido a la ruptura matrimonial de los padres, un efecto directo o indirecto sobre una sentencia condenatoria? Las principales conclusiones de esta investigación sobre la relación entre familia desestructurada y violencia indican que, si se sufre antes de los 14 años, será predictiva de una sentencia condenatoria a los 50 años. El impacto de una familia disfuncional está mediado por diversas variables, siendo las más importantes la percepción subjetiva de la violencia y la hiperactividad, ambas medidas a los 14 años. Sin embargo, deben tenerse en cuenta varias limitaciones. En primer lugar, el análisis cuenta con un pequeño número de niños que provienen de una familia desestructurada a causa de la ruptura matrimonial. Por lo tanto, sería necesario replicar el estudio para evaluar la posibilidad de generalizar las conclusiones. En segundo lugar, futuras investigaciones deberían considerar más variables teóricas, incluyendo factores biosociales/genéticos que pueden ser importantes mediadores/moderadores de la relación entre familia disfuncional y criminalidad. En tercer lugar, no se pudo contar con ninguna medida sobre lo que sintió el individuo (como niño) cuando se produjo la desintegración de la familia. En cuarto lugar, puede haber algunos casos en que la ruptura familiar sea en realidad un hecho positivo. Los resultados del estudio también tienen igualmente implicaciones para las perspectivas teóricas que pueden ayudar a explicar la relación entre familia desestructurada y delincuencia. Otro enfoque teórico relevante es el probable papel que los factores biosociales/genéticos pueden jugar en la relación familia desestructurada y delincuencia. Existen evidencias acerca del papel que la biología y los genes desempeñan en el comportamiento humano en general, y en el comportamiento antisocial en particular. Con respecto a las implicaciones políticas, es bien sabido que un ambiente familiar conflictivo puede tener efectos muy negativos en los niños (absentismo escolar, abandono escolar, relaciones con amigos delincuentes, etc.). Así pues sería conveniente facilitar el acceso a los servicios de apoyo y asesoramiento para ayudar a resolver las tensiones familiares debidas al conflicto marital y la separación. En consecuencia, nunca es demasiado pronto para poner en marcha tales medidas de prevención, puesto que tal y como han demostrado varios estudios, los primeros programas de formación para familias/padres no sólo ayudan a los padres a socializar de manera más adecuada a sus hijos, sino también ayudan a los niños en los diferentes ámbitos de la vida.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “La etiología de la psicopatía: Una perspectiva neuropsicológica”, de la autora Pamela R. Perez de la Universidad de Loma Linda (EE.UU.), sobre los patrones biológicos básicos de disfunción cerebral observados en psicópatas.

La psicopatía ha sido definida como un trastorno de la personalidad que se caracteriza por un comportamiento antisocial abierto, así como una serie de rasgos desviados de personalidad; como la falta de empatía, la falta de remordimiento, la insensibilidad, el afecto superficial, la baja tolerancia a la frustración o agresión y la manipulación. A pesar de que existe diferencia entre un psicópata y un sociópata, los términos psicopatía y sociopatía se utilizan a menudo indistintamente. Y por ello sigue habiendo confusión entre estos términos, aunque existen diferencias notables. Según Ramsland (2007), mientras que el psicópata no siente remordimiento por sus actos, el sociópata es capaz de sentir culpa y arrepentimiento, al menos en el contexto de grupo (pandilla) o relaciones familiares. Al sociópata, sin embargo, no le importan nada las normas sociales, y las infringirá sin dudarlo si al hacerlo satisface sus propios deseos o propósitos. Lykken (1995) diferencia entre el sociópata “común” y el psicópata señalando que la sociopatía suele ser resultado de factores ambientales, como la crianza, la ausencia del padre, y la falta de socialización, mientras que la psicopatía se debe a factores biológicos como el temperamento. Hare (1996) denominó a los psicópatas “depredadores intraespecies”, capaces de emplear los medios necesarios, incluida la violencia, para controlar a los demás y satisfacer sus deseos y necesidades. Se sabe muy poco acerca de las causas reales de la psicopatía. Sin embargo, existe cierto acuerdo en “que los factores sociales, especialmente las situaciones adversas en la infancia, como el abuso, juegan un papel en el posterior desarrollo de trastornos de la personalidad”.

Tal y como se ha podido demostrar, los vínculos afectivos formados en la infancia son fundamentales en el desarrollo de la personalidad. Lo que se sabe acerca de los antecedentes familiares de muchos delincuentes violentos, es que la mayoría han tenido historias de abuso y/o negligencia en la infancia, o han sido criados en entornos en los que la violencia era habitual. Existe un fuerte componente tanto ambiental como biológico en la psicopatía, que no debe pasarse por alto. Numerosos estudios han revelado una correlación entre la función del lóbulo frontal y el deterioro en tareas ejecutivas y de discriminación de inhibición conductual en delincuentes. Un primer síntoma importante de psicopatía es un “comportamiento asocial y antisocial persistente, frecuente y variado en edad temprana”. La correlación entre crimen violento y psicopatía es muy fuerte. No obstante, a pesar de ello poco se sabe acerca de por qué algunos individuos se vuelven asesinos en serie con una clara predisposición hacia la psicopatía y otros no. Fonagy et al. (1997), que han realizado un gran estudio sobre el caso de Aileen Wuornos y otros asesinos en serie depredadores, argumentan que la violencia y la delincuencia son en realidad trastornos del sistema de apego. A través del apego los seres humanos desarrollan las habilidades mentales necesarias para reflejar sus propios estados internos así como los de los demás. Sin esta capacidad, la violencia y los actos criminales son una manera de hacer frente a la falta de representación mental de otro. Otra cuestión importante que cabe mencionar, es que los psicópatas no solo son antisociales, sino que tienen claros marcadores neurocognitivos que indican un problema para procesar señales de angustia en otros. Mientras que biológicamente no hay una “causa” universalmente aceptada de la psicopatía, se han observado patrones básicos de disfunción cerebral en individuos que manifiestan tendencias psicopáticas.

La disfunción del lóbulo frontal, junto con la disfunción ejecutiva que resulta de ello, ha sido vinculada durante mucho tiempo a la psicopatía. De acuerdo con las investigaciones en este campo, las regiones específicas de la corteza frontal pueden estar implicadas en la psicopatía. Los individuos psicópatas muestran un deterioro significativo de la función de la corteza frontal orbital (CFO). La CFO se encuentra justo detrás de los ojos. Esta parte del cerebro está involucrada en los procesos cognitivos, incluyendo todo el proceso de toma de decisiones importantes. Se ha sugerido que la CFO podría estar implicada en la planificación de la conducta asociada con el refuerzo y el castigo, las emociones, el comportamiento social, y el aprendizaje de normas. Fallon (2006) declara que la psicopatología violenta en los jóvenes podría estar asociada con un daño estructural y funcional en la CFO, lo que podría afectar a los circuitos relacionados (amígdala, ganglios basales, y circuito córtico-subcortical estríado). Por otra parte, una reacción galvánica anormal ante la anticipación de situaciones aversivas es una reacción común tanto en psicópatas como en sociópatas. En estudios previos se ha observado que la región dorsolateral de la corteza frontal está relacionada con la agresión física. Estudios neuropsicológicos con sujetos con personalidad Grupo B (trastornos borderline, antisocial, histriónico y narcisista) indican que estos individuos presentan una variedad de déficits funcionales ejecutivos (prefrontal) y de memoria (temporal).

Además de regular las funciones ejecutivas, la región prefrontal del cerebro también parece jugar un papel fundamental en el razonamiento abstracto, el control de la atención, la memoria de trabajo, la integración a través del espacio y del tiempo, la anticipación y la planificación. Mientras que la amígdala, por ejemplo, estimula comportamientos instintivos como el hambre, el sexo, la agresión y otras emociones fuertes, la corteza orbital los inhibe. La clave es el equilibrio y un ajuste positivo. Aquí es donde entra en juego la neuroquímica. Los niveles de dopamina (DA) seguramente se verán afectados en esta interacción que tiene lugar en el cerebro, al igual que otros neurotransmisores. La principal preocupación para los neurocientíficos en el estudio de los efectos de estos procesos hormonales/químicos en el cerebro es cuando los niveles de neurotransmisores se desequilibran. Este desequilibrio parece ser el problema en muchos trastornos psicológicos, patológicos, y de la personalidad (incluido el trastorno antisocial de la personalidad). Según Palmer (2005), que trabaja en el ámbito de la criminología psicobiológica, existe un apetitivo (depredador), la fase de búsqueda del psicópata, y luego una fase de consumación (satisfacción). El psicópata buscará la excitación/reacción hormonal por sí mismo o a través de la víctima. Aquí es donde entran en juego las feromonas. La testosterona y los andrógenos son las hormonas más importantes que se han estudiado en criminología, y la serotonina es, probablemente, el principal neurotransmisor estudiado. Del mismo modo, la serotonina (5-HT), la dopamina (DA) y la noradrenalina (NA) son los tres neurotransmisores más comúnmente estudiados por criminólogos, puesto que los individuos antisociales tienden a tener niveles más bajos de serotonina.

Para las personas corrientes, la idea de vivir sin conciencia, sin sentimientos de remordimiento o culpa o vergüenza, y especialmente por el dolor y sufrimiento infligido a los demás, es inimaginable. La incidencia de la psicopatía tiene un impacto tan profundo y terrible en la sociedad que es sorprendente lo poco que la mayoría de la población sabe acerca de ella.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “¿Está la verdad en sus palabras? Distinguiendo la declaraciones veraces y engañosas de los niños”, de los autores Shanna Mary Williams y Victoria Talwar de la Universidad McGill (Canadá), R. C. L. Lindsay y Nicholas Bala de la Universidad de Queen (Canadá) y Kang Lee de la Universidad de Toronto (Canadá), que trata sobre el testimonio de los niños.

En las últimas décadas, se ha incrementado el número de niños que deben testificar en los tribunales, lo que ha llevado a un mayor interés en investigar la fiabilidad y la credibilidad de los testigos infantiles. Puesto que los niños pueden ser entrenados para contar historias falsas, es necesario analizar métodos fiables para que los adultos puedan distinguir con precisión entre las declaraciones veraces y engañosas de los niños. El objetivo del presente estudio es analizar la eficacia de un software, el Buscador Lingüístico y Contador de Palabras, en inglés Linguistic Inquiry Word Count (LIWC), para distinguir entre las narraciones inventadas y veraces de los niños. Además, el análisis computarizado de testimonios de niños se comparó con el análisis computarizado de testimonios de adultos. Los niños empiezan a contar mentiras alrededor de los 3 años de edad. Sin embargo, con el fin de tener éxito y para evitar la detección, los niños deben aprender a controlar su comportamiento expresivo no verbal. Incluso los niños en edad preescolar son capaces de controlar su comportamiento no verbal para parecer sinceros, y esta capacidad mejora con la edad. Además de controlar la conducta expresiva no verbal, el buen mentiroso debe asimismo controlar sus manifestaciones verbales con el fin de evitar inconsistencias en sus falsas declaraciones. Se ha demostrado que la habilidad de los niños para mantener sus mentiras y evitar la detección se incrementa con la edad. A medida que los niños crecen, su habilidad para elaborar mentiras y mantener la coherencia en sus declaraciones falsas aumenta. Cuando testifican en un juicio, los niños suelen tener que proporcionar muchos detalles acerca de los hechos. Por lo tanto, en términos de relevancia forense, es más importante investigar las habilidades del niño para elaborar narraciones libres verídicas e inventadas sobre los hechos.

Puesto que en general los adultos son incapaces de reconocer las técnicas de engaño de los niños, se han desarrollado métodos más sistemáticos de análisis del engaño, como el Reality Monitoring (RM) o el Análisis de Contenido Basado en Criterios (CBCA). El Análisis de Contenido Basado en Criterios examina las declaraciones en base a 19 criterios (por ejemplo: estructura lógica y correcciones espontáneas) y la presencia de cada criterio en una declaración aumenta la probabilidad de que sea veraz. Este procedimiento logra calificar correctamente relatos veraces en un 65%-90% de las veces. El Reality Monitoring (RM) también se ha desarrollado en un intento de calificar correctamente verdades y mentiras, con algunos estudios que demuestran ser más eficaz que el CBCA. El RM se basa en el principio de que las declaraciones veraces contienen más información sensorial, contextual, y temporal, mientras que los relatos falsos contienen más referencias a mecanismos cognitivos. Mediante el uso de esta técnica, se puede calificar correctamente la veracidad de las declaraciones en un 64%-85%. A pesar de que estos dos métodos han sido utilizados con éxito para detectar relatos veraces, inducidos y falsos, existen algunas limitaciones para el uso de estas técnicas con niños pequeños. En general, tanto el RM como el CBCA se pueden utilizar para discriminar declaraciones veraces y falsas cuando son largas. Sin embargo, ambos métodos requieren instrucción. Para solucionar esto, los investigadores han logrado desarrollar un software para analizar la veracidad de las declaraciones de adultos. Uno de ellos es el Buscador Lingüístico y Contador de Palabras (LIWC). Este programa detecta los patrones semánticos del lenguaje mediante el análisis de texto y el cálculo de la frecuencia de las palabras empleadas en relación al recuento total.

El programa LIWC permite analizar el contenido de una declaración en base a una narración escrita. El LIWC analiza las palabras de un relato y las compara con más de 2.000 palabras de un diccionario almacenado. Gracias a este diccionario, se ha descubierto que las declaraciones falsas se caracterizan por contener menos pronombres en primera persona del singular (yo, mi, mio), menos pronombres en tercera persona (él, ella, ellos), más palabras negativas (odio, ira, enemigo), menos palabras excluyentes (pero, excepto, sin), y más verbos de movimiento (caminar, moverse, ir). Se ha planteado que este patrón lingüístico disminuye la carga cognitiva, permitiendo al mentiroso mantener la consistencia y alejarse de la mentira. El engaño requiere más carga cognitiva y mayores habilidades de procesamiento que decir la verdad. Dadas las diferencias de desarrollo en el comportamiento engañoso de los niños y sus habilidades cognitivas y lingüísticas con los adultos, no está claro si los marcadores lingüísticos del LIWC discriminarán los relatos veraces e inventados de los niños. El estudio analizó narraciones veraces e inventadas tanto de niños (4 a 7 años) como de adultos (18 a 25 años) mediante el LIWC para detectar las diferencias en los patrones lingüísticos de los relatos. Se examinaron relatos más extensos de niños obtenidos de testimonios en simulacros de juicio. Niños y adultos testificaron sobre los detalles de un hecho realmente experimentado o un evento que nunca habían vivido realmente. Junto con el análisis de veracidad proporcionado por el LIWC, se examinaron asimismo las habilidades “intuitivas” de adultos no expertos en la detección de relatos verdaderos e inventados de niños y adultos. A continuación, se compararon las opiniones proporcionadas por los adultos no expertos con las tasas de engaño obtenidos a través del análisis del LIWC.

Los hallazgos del estudio revelan diferencias lingüísticas significativas entre los relatos veraces y falsos, así como entre los diferentes grupos de edad dentro de la muestra. En cuanto a las diferencias entre las declaraciones veraces e inventadas, en su conjunto los resultados son consistentes con investigaciones previas, lo que sugiere que con la edad la habilidad de los niños para mantener sus mentiras mejora. Lo que en general sugiere que los marcadores verbales de engaño de los niños pueden ser resultado de sus intentos por disminuir la carga cognitiva y el efecto de la edad (la elaboración de relatos inventados mejora con la edad). Además, en comparación con los adultos, los niños pueden utilizar estrategias diferentes cuando elaboran las declaraciones inventadas y estas pueden cambiar durante el desarrollo. Los resultados avalan igualmente el uso del programa LIWC en la generación de marcadores lingüísticos para determinar la veracidad de las declaraciones de los niños. El uso del LIWC puede ser un método de evaluación más eficaz que otros métodos de análisis (por ejemplo: el RM) ya que este permite un examen más rápido de las declaraciones y una mayor objetividad. El LIWC puede ser una técnica viable alternativa para calificar las declaraciones veraces e inventadas. No obstante, existen algunas limitaciones en este estudio. En primer lugar, el desarrollo del lenguaje en los niños no se evaluó adecuadamente. En futuros estudios se debería proporcionar un análisis de las habilidades verbales de los niños como una posible covariable. Una cuestión particularmente importante será determinar la edad en la que los efectos del patrón observado en los niños cambia al de los adultos. Para apoyar aún más este hallazgo, debería llevarse a cabo un estudio complementario con una muestra de mayor tamaño. Las futuras investigaciones deberían asimismo comparar y medir directamente la precisión del método LIWC con otros enfoques analizados en este trabajo (CBCA y RM). La habilidad para detectar eficazmente las declaraciones engañosas de los niños tiene posibles implicaciones para los profesionales del sistema judicial (policías, abogados, trabajadores sociales, y jueces). A medida que los niños son, cada vez más, llamados a declarar en juicio, es importante determinar los métodos eficaces para analizar sus declaraciones. Este estudio es el primero que ofrece un análisis de los relatos de los niños empleando este software. El LIWC discrimina eficazmente las declaraciones veraces e inventadas de los niños. No obstante, una investigación y replicación adicional serían necesarias para valorar su utilidad en otras situaciones y edades. El estudio proporciona un punto de partida para el desarrollo de softwares de análisis lingüístico que pueden ser utilizados para determinar la veracidad de las declaraciones de niños.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Criminología Biosocial y prevención del crimen moderno”, de los autores Michael Rocque de la Universidad de Maine y de la Universidad del Noreste (EE.UU.), Brandon C. Welsh de la Universidad del Noreste (EE.UU.) y Adrian Raine de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), acerca de la aplicación de la biología a la prevención del crimen.

En los últimos años, se ha centrado el interés en la prevención del delito. Este artículo, trata de demostrar que la nueva prevención biológica del crimen es muy diferente de los enfoques biológicos del pasado. Lejos de abogar por medidas eugenésicas poco éticas, este trabajo se centra en la mejora del entorno para promover un desarrollo biológico sano en la infancia. Por lo tanto, en cierto sentido, este trabajo de prevención del delito es integrador en el reconocimiento de la importancia del entorno como del organismo. El interés académico por el estudio de la prevención ambiental del delito ha crecido en los últimos años. Los programas para niños que buscan mejorar el desarrollo comenzaron a recopilar datos sobre la delincuencia y la conducta antisocial, ayudando a demostrar el potencial de la prevención temprana del delito. Un enfoque de prevención básico aboga por determinar qué facilita el comportamiento criminal y aborda esos factores antes de que se produzca el delito. En este caso, los médicos no se basan en la identificación de las víctimas de una enfermedad como su único medio para tratar la enfermedad; sino que comparten su conocimiento acerca de los factores de riesgo que pueden llegar a producir ciertas enfermedades y orientan a las personas en riesgo con el fin de evitar la enfermedad antes de que se manifieste. La prevención del desarrollo se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir el desarrollo del potencial criminal de los individuos, especialmente los factores de riesgo de victimización y de protección descubiertos en los estudios sobre desarrollo humano. La prevención comunitaria se refiere a las intervenciones diseñadas para modificar las condiciones sociales y las instituciones que influyen en la delincuencia en zonas residenciales. La prevención situacional se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir la ocurrencia de delitos mediante la reducción de oportunidades y el aumento del riesgo y la dificultad de delinquir. La prevención judicial penal se refiere a las estrategias de rehabilitación, de incapacitación y de disuasión tradicionales aplicadas por las fuerzas del orden y los organismos del sistema judicial penal. La prevención del desarrollo es la nueva forma de prevención del delito. Es asimismo la más relevante para la prevención del delito desde una perspectiva biológica y, posiblemente, el enfoque que puede dar lugar a dilemas neuroéticos.

El trabajo de Raine y sus colegas ha demostrado cómo la tecnología (por ejemplo, imágenes de resonancia magnética funcional) puede ilustrar la relación entre los déficits de funcionamiento del cerebro y el comportamiento criminal/antisocial. Uno de los correlatos más fuertes de la conducta criminal tardía son los déficits neuropsicológicos o cognitivos en la infancia. Lo más probable es que existan varias causas para el deterioro de las funciones cognitivas dentro de las cuales se incluyen las predisposiciones genéticas, biológicas, psicológicas y sociales. Mientras que los criminólogos a menudo consideran la impulsividad y la emocionalidad negativa como rasgos de la personalidad, la investigación ha indicado que tienen base biológica. Algunos teóricos sostienen que la impulsividad es más importante que cualquier otro rasgo en el desarrollo de la delincuencia. El temperamento negativo también puede asociarse con una mala conducta dadas las respuestas sociales que “provoca”. La investigación ha demostrado que la agresión temprana o el diagnóstico de trastornos conductuales en niños son predictores significativos de un comportamiento antisocial o criminal posterior. Mientras que el comportamiento agresivo en los niños se puede considerar como una conducta antisocial, la investigación ha demostrado que está relacionado con la violencia y el delito en la posterior edad adulta. La investigación también ha señalado que la salud física y mental (o enfermedad) se relaciona con la conducta delictiva y antisocial. Sin embargo, cabe mencionar que la relación entre la enfermedad mental y la delincuencia es compleja, y la evidencia muestra que no todas las enfermedades mentales están asociadas con un aumento del riesgo de manifestar un comportamiento criminal. La mala salud se ha asociado con una conducta criminal posterior, debido a una mala alimentación de la madre y del niño.

La mayoría de los enfoques modernos que incorporan la biología a la prevención del delito reconocen que factores tales como los genes o la personalidad interaccionan con el medio ambiente y la mejor forma de abordarlos es alterando este último. Los Biocriminólogos e investigadores de diversas disciplinas están empezando a hacer recomendaciones para la prevención de la delincuencia compatibles con los enfoques sociológicos tradicionales. Los estudiosos que defienden la integración de la biología en la criminología argumentan que la conducta antisocial se puede evitar mediante la aplicación de programas específicos, y no tienen que implicar “intervenciones estatales represivas”. Además, algunos trabajos experimentales muestran cómo tratar los factores biológicos que pueden conducir a una reducción del comportamiento antisocial. Se ha evidenciado que los programas de salud y nutrición para mujeres embarazadas y sus hijos pueden influir en una posterior conducta antisocial. Estos programas, que por lo general se concentran en la mejora de las habilidades de crianza, han sido revisados por numerosos académicos y en general muestran un impacto positivo en el desarrollo del niño. Desafortunadamente, muchas evaluaciones de programas de prevención del desarrollo no incluyen medidas de conducta antisocial, crimen, o delincuencia. Algunos programas que tratan de alterar el desarrollo de los factores de riesgo biológicos de comportamiento antisocial se han llevado a cabo en un contexto escolar. Los programas preescolares enriquecidos están diseñados para proporcionar “a los niños económicamente desfavorecidos una estimulación cognitiva y experiencias enriquecedoras que sus padres no pueden aportarles en casa”. Sus principales objetivos son la mejora de las habilidades cognitivas, la preparación para la escuela, y el desarrollo social y emocional. Existen asimismo una serie de programas de prevención del delito en las escuelas desarrollados para jóvenes con factores de riesgo biológicos identificados. Existe cierta evidencia que señala que los programas pueden ayudar a la prevención de ciertas enfermedades mentales graves o trastornos. En la medida en que ciertos tipos de enfermedades mentales son un factor de riesgo para la delincuencia, prevenir la enfermedad debería reducir el comportamiento criminal posterior. La evidencia más reciente hasta la fecha sugiere que la relación entre la salud y el delito radica en que la delincuencia habitual conlleva un deterioro de la salud. Sin embargo, parece que poco se sabe sobre la relación entre salud y delincuencia en la infancia. Debido al creciente número de investigaciones que han demostrado la existencia de una relación entre el déficit cognitivo, el funcionamiento del cerebro y la delincuencia, tal vez no sea sorprendente que estudios recientes hayan demostrado que la nutrición puede ayudar a prevenir la conducta antisocial. Parece que la nutrición puede tener incluso un efecto significativo en el comportamiento. De esta manera, las investigaciones experimentales han demostrado que los suplementos nutricionales pueden afectar significativamente al comportamiento, incluyendo la delincuencia. Lo que plantea otro importante vínculo entre la biología y el comportamiento que aún no ha sido estudiado por la criminología convencional o la prevención del delito.

La actual bibliografía sobre prevención del delito se caracteriza por diversos enfoques, desde estrategias comunitarias y de espacio construido, a estrategias de desarrollo infantil. Con respecto a las causas biológicas de la delincuencia, una estrategia relevante de prevención del delito es la estrategia del desarrollo. Este enfoque reconoce la interacción entre el individuo y el entorno. El enfoque del desarrollo tiende a centrarse en la identificación de factores de riesgo en niños o familias y trata de mejorar las condiciones ambientales con el fin de facilitar el desarrollo saludable del niño. Existe una gran cantidad de literatura acerca de cómo un entorno desfavorable en la infancia tiene un efecto negativo en el desarrollo cognitivo. En el futuro, es razonable suponer que surgirán más programas o estrategias centrados en los factores de riesgo biológicos. Es importante destacar que, estos enfoques no buscan alterar la biología del individuo de forma radical, sino más bien mejorar su funcionamiento en el mundo social. En cuanto a la prevención del desarrollo de la delincuencia, las investigaciones señalan que cuanto antes sea la intervención, mejor. Por lo tanto, la intervención temprana es fundamental para el tratamiento de algunas causas biológicas de la delincuencia. Con respecto al sistema judicial penal, es probable que prevalezca un enfoque más limitado, pero no cabe esperar que los programas que se dirigen a las “necesidades criminógenas” aborden factores biológicos/genéticos en el futuro. Será igualmente importante para los investigadores asegurar que con el nuevo conocimiento sobre el papel del organismo en el comportamiento criminal, los enfoques de prevención no participen en conductas poco éticas. Tal vez el mayor peligro asociado al estudio de la prevención del delito desde una perspectiva biológica es el “mal uso” por los líderes políticos o los medios de comunicación de dicha información. Sin embargo, tal y como se ha demostrado en este artículo, se puede utilizar un enfoque biológico de una manera eficaz y no discriminatoria para prevenir la delincuencia. El actual enfoque de prevención de la bio-delincuencia reconoce la importancia del medio ambiente y de la intervención temprana. Estas estrategias tratan de mejorar la vida en lugar de eliminar a los individuos de la sociedad. En este sentido, la prevención de la bio-delincuencia es una evolución positiva que merece más atención por parte de la comunidad criminológica.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Comprensión de la apreciación de las evidencias forenses por los miembros del Jurado: Investigación sobre el impacto del contexto del caso en la estimación de la solidez de las evidencias forenses“, de los autores Lisa L. Smith, Ray Bull y Robyn Holliday de la Universidad de Leicester (UK), que trata sobre las percepciones que tienen de los miembros de un jurado sobre las evidencias presentadas en un juicio.

En las últimas décadas, los tribunales han visto un asombroso incremento en la aplicación de técnicas científicas. Las actuales técnicas de las ciencias forenses son capaces de recuperar y analizar una amplia gama de materiales (por ejemplo: vidrio, fibras, pintura, residuos de pólvora) y pueden utilizarse para establecer la conexión entre una causa y un acto criminal o la escena de un delito. Aunque estos métodos de detección extremadamente sensibles pueden ser muy beneficiosos para la investigación criminal, la interpretación de tales evidencias requiere explicaciones alternativas de la presencia de pequeñas trazas de material. La función del Jurado es la interpretación contextual final de las evidencias forenses presentadas en juicio; por lo tanto, es fundamental entender de que manera los miembros del jurado perciben y evalúan esas evidencias ante los avances tecnológicos en las técnicas de análisis de evidencias ya que estos han aportado una mayor ambigüedad en la interpretación del valor probatorio. La compleja información que se presenta a los miembros del jurado en un juicio es inevitablemente asimilada en base a las creencias previas y conocimiento de cada miembro acerca de las ciencias forenses y del Sistema de Justicia Penal en general.

El modelo de toma de decisiones del jurado más ampliamente aceptado es el modelo del relato, que propone que los miembros del jurado organizan la información presentada durante un juicio en representaciones narrativas que luego utilizan para evaluar las pruebas y, finalmente, llegar a un veredicto. La construcción narrativa de los acontecimientos presentados en el juicio se basa tanto en las evidencias relacionadas con los hechos y los sujetos involucrados como en los conocimientos generales acerca de situaciones similares enjuiciadas por el jurado. Schoemaker describe el proceso del modelo del relato como un medio “para conectar los nuevos estímulos con los modelos mentales en nuestras cabezas”. Esta incorporación de nuevos estímulos (las evidencias) en los modelos mentales existentes puede ayudar a los miembros del jurado a dar sentido a una gran cantidad de información que suele ser bastante ambigua. Sin embargo, esta dependencia de los modelos mentales también puede conducir a un razonamiento y una toma de decisiones poco óptimos. Los miembros del jurado pueden llegar a depender excesivamente de estos esquemas, y esto puede dar lugar a una resistencia a cambiar la narración en base a evidencias que no encajan en el esquema preferente. El enfoque de la actual investigación ha sido el uso de modelos teóricos de probabilidad para determinar la comprensión del jurado de la estadística del testimonio que a menudo acompaña a este tipo de pruebas. Los modelos de la teoría de la probabilidad son, según algunos investigadores, especialmente útiles para evaluar la toma de decisiones del jurado, en particular en los casos en que se les presentan pruebas estadísticas o probabilísticas en forma de testimonio de testigos expertos. Generalmente, la evidencia es asociativa por su naturaleza (también conocida como prueba de identificación), es decir que puede coincidir con una muestra comparativa del acusado o de otra persona relevante para el caso. Así pues, un jurado se enfrenta tanto a pruebas físicas como a testimonios de expertos que aportan probabilidades relevantes con el fin de colaborar con el análisis del valor probatorio de las pruebas. Uno de los enfoques de la bibliografía de investigación es el teorema de Bayes, utilizado como cálculo normativo para comparar tomas de decisiones de jurados simulados relativas a la probabilidad de culpabilidad de un sospechoso. El objetivo de estos estudios es investigar el peso relativo asignado por los miembros del jurado a los distintos elementos de prueba, y el posterior impacto que esto tiene en la percepción definitiva de la culpabilidad del sospechoso. Este enfoque acerca de la interpretación probabilística de la información proporciona una explicación acerca de una posible fuente de error de los jurados al evaluar pruebas forenses. Otra potencial fuente de error que no se aborda en anteriores investigaciones, es la medida en que los miembros del jurado comprenden el valor probatorio de los distintos tipos de pruebas materiales.

El valor probatorio de las pruebas forenses se determina en base a varias características de las pruebas en el contexto de una escena del crimen en particular. La ubicación, la orientación, la singularidad y la movilidad son factores que pueden contribuir al posible valor probatorio de las pruebas. Los dos estudios presentados en este trabajo utilizan variaciones sistemáticas en dos características de la evidencia, la movilidad, y la relevancia, para cuantificar el valor probatorio de los distintos tipos de pruebas forenses. Al definir el valor probatorio en base a estos dos factores, es posible determinar si estos aspectos de las pruebas son considerados por los potenciales miembros del jurado cuando se toman decisiones sobre el valor probatorio. En el primer estudio, los potenciales jurados evaluaron la solidez de la evidencia forense en ausencia de contexto del caso para determinar si la movilidad y relevancia juegan un papel en la percepción del valor probatorio. El segundo estudio tiene como objetivo determinar el impacto del contexto del caso sobre la evaluación de la solidez de las pruebas, y por lo tanto, cómo afecta la propuesta de integración de la información del caso en una narración a la percepción de la fuerza probatoria (tal y como describe el modelo del relato).

Los hallazgos del primer estudio respecto a la capacidad de los participantes para evaluar la solidez de los distintos elementos de prueba parecen prometedores, ya que sugieren que la movilidad y la relevancia son factores importantes en el proceso de evaluación. Al demostrar que los potenciales jurados son sensibles a dos importantes factores de la solidez de las pruebas (movilidad y relevancia) en ausencia de cualquier información contextual y que en este estudio no estaban haciendo juicios basados únicamente en el tipo de prueba (ADN, huellas dactilares, calzado), los resultados plantean que los jurados son capaces de entender algunos de los entresijos que determinan teóricamente el valor probatorio de las pruebas forenses. Esto parece contrario a algunas investigaciones previas, que han señalado que los jurados simulados no razonan de manera eficiente en situaciones judiciales. El enfoque del modelo del relato, considera que la conducta de los miembros del jurado está influida tanto por la situación (el juicio y las pruebas recogidas) como por el individuo (personalidad, creencias, actitudes, etc.). En el caso de un juicio con pruebas sólidas, los factores situacionales serán especialmente relevantes, y por lo tanto, este enfoque podría predecir que las diferencias individuales de los jurados juegan un papel relativamente insignificante en las decisiones del jurado. Sin embargo, en los casos en que las evidencias son inconsistentes o ambiguas, la falta de señales situacionales claras dará lugar a una mayor influencia de los prejuicios y experiencias del jurado. Es igualmente importante discutir el impacto de estos resultados sobre los veredictos dictados por los participantes, puesto que es la decisión final tomada por los miembros reales del jurado en un juicio. Los resultados de esta investigación indican que, aunque el peso de las pruebas forenses inconsistentes mejora cuando se acompaña del contexto del caso, no se ve reflejado en un correspondiente aumento de los veredictos de culpabilidad en estas condiciones. Esta investigación tiene algunas limitaciones importantes. El proceso de toma de decisiones de jurados reales en casos reales está en gran medida fuera del alcance de los investigadores, por lo que hay que recurrir a la simulación como metodología de investigación. El uso de situaciones artificiales es un problema para la generalización de los resultados a jurados reales. La investigación presentada en este artículo intenta solucionar este problema recurriendo a ciudadanos potencialmente elegibles para formar parte de un jurado como participantes. En consecuencia, sería conveniente que las futuras investigaciones en este campo se llevaran a cabo con sujetos que hayan ejercido de jurados reales para mejorar la generalización de los resultados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “Identificación a través de la oreja: un estudio piloto” de los autores Roberto Cameriere de la Universidad de Macerata (Italia), Danilo DeAngelis de la Universidad de Milan (Italia) y Luigi Ferrante de la Universidad Politécnica de Las Marcas (Italia), acerca de los métodos de identificación de personas en las ciencias forenses.

A pesar de que la identificación a través de la huella de la oreja e incluso de imágenes de vídeo de orejas ha sido empleada en los tribunales, normalmente es rechazada porque, tal y como declaró el Tribunal de Apelación holandés: “De acuerdo a la corte el resultado de la investigación (identificación por medio de la huella de la oreja) no encuentra base suficiente en los principios probatorios aceptados”. Bertillon (1896) determinó que cada parte de la anatomía humana, incluyendo la oreja, era tan única que cualquier persona podría ser identificada midiendo y comparando debidamente esa parte del cuerpo. Algunos estudios se han dedicado a establecer la validez de la identificación mediante la oreja, en particular, las impresiones de la oreja. La mayoría de ellos hacen referencia a la fiabilidad de la identificación por la huella de la oreja en base a un proceso de comparación del contorno de la estructura de la oreja y comparaciones de anotaciones anatómicas mediante programas de sofisticados equipos. Los estudios más importantes que utilizan fotografías de orejas para la identificación, se desarrollaron a partir del trabajo de Iannarelli. Creó una escala de 12 puntos de medición llamada el “Sistema Iannarelli”, en el que el oído derecho de los individuos está especialmente alineado y normalizado con las fotografías. Las imágenes se normalizan por ampliación hasta que se ajustan a la plantilla predefinida. La distancia entre cada uno de los puntos numerados se mide y se le asigna un valor numérico entero. El objetivo del presente estudio es analizar las características anatómicas de la oreja más simples, mínimas, y más fácilmente reproducibles que sean de utilidad para la identificación de personas a través de imágenes grabadas por cámaras de vigilancia.

Para el análisis se utilizaron fotografías de la oreja de sujetos italianos (105 mujeres, 118 hombres) de una edad comprendida entre 18 y 60 años. Los sujetos con malformaciones de la oreja o con pendientes, y las fotografías borrosas o poco claras han sido excluidos. Las imágenes se registraron y procesaron con un programa de delineación asistido por ordenador (Adobe Photoshop 7). La orientación de la oreja y la determinación del helix, el antihelix, la concha, y los bordes de los lóbulos se obtuvieron mediante la técnica descrita a continuación. Las imágenes de la oreja se examinaron en alta ampliación, para seguir los bordes de la zona de interés con la herramienta poligonal, que se mueve de un punto a otro sobre el perfil, de modo que el borde seleccionado corresponde a una línea recta trazada por la herramienta poligonal entre dos clics. La imagen de partida es una imagen de la oreja izquierda o derecha desde la vista lateral del perfil de un sujeto. Las mediciones se llevaron a cabo por dos observadores diferentes. La evaluación de la reproducibilidad intra e inter-jueces se comprobó en una muestra independiente de 40 fotografías elegidas al azar (20 sujetos masculinos y 20 femeninos). Se analizó la variabilidad de la muestra mediante la comparación de los números de código obtenidos por el mismo codificador con dos fotografías diferentes de la misma oreja en una muestra al azar de 21 orejas.

En los últimos años, se ha estudiado la identificación de individuos por sus orejas con especial atención a los métodos de análisis de impresiones de la oreja. La mayoría de los métodos aplicados han resultado fiables, excepto las técnicas de procesamiento de imágenes muy complejas, que son difíciles de manejar sin programas de ordenador adecuados. En su trascendental trabajo, Iannarelli propuso un nuevo método basado en la medición de la distancia entre algunos puntos anatómicos. Sin embargo, la ubicación de estos puntos, sobre todo del primero, es difícil de determinar, con el consiguiente aumento de la variabilidad inter-jueces. Como en la mayoría de los métodos de identificación biométrica (por ejemplo, huellas/impresiones de la oreja, huellas dactilares, reconocimiento facial, y pruebas de ADN), las conclusiones categóricas sobre la unicidad son igualmente difíciles de sostener desde un punto de vista científico en el campo de la identificación mediante fotografías de la oreja, incluso cuando se lleva a cabo la superposición directa de las dos imágenes. Aunque la técnica basada en la superposición de dos imágenes de la oreja se considera el método más sencillo y concluyente para identificar una oreja, puede sufrir una ligera variabilidad intra-sujeto. Además, siempre se ha de tener en cuenta la característica de la “distancia” entre el auténtico órgano tridimensional y su imagen en dos dimensiones, al igual que la pérdida de información de la imagen. Asimismo, un fallo en la superposición puede producir un número significativo de falsos negativos. Los autores concluyen afirmando que la singularidad de la oreja sólo puede inferirse tras desarrollar un modelo de patrones del oído externo y estimar la probabilidad de ocurrencia de la singularidad en la población. En la misma línea, se ha expuesto la distribución del helix, la concha, el lóbulo, y el antihelix, expresada en partes de la oreja. En este estudio, se propone una técnica para la identificación de personas basado en características anatómicas sencillas y reproducibles de la oreja. Con respecto a los falsos positivos, el método muestra una alta especificidad, aunque sólo se ha examinado un pequeño número de características anatómicas. En futuras investigaciones se podría tratar de estudiar la diferencia entre un conjunto cerrado o abierto. Los resultados alcanzados y la facilidad con la que se puede analizar el limitado número de características anatómicas fomentan el uso de este método para identificar imágenes de la oreja obtenidas de las cámaras de vigilancia. Por ejemplo, el método aquí propuesto podría aplicarse con otras características cualitativas, como tubérculos de Darwin, lunares, piercings, y otros detalles minuciosos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Predicción de la personalidad a través de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Predicción de la personalidad a tavés de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Predicción de la personalidad a través de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Redes neuronales artificiales para la predicción del comportamiento humano a través del análisis de la escritura manuscrita” de los autores Champa H.N. de la Universidad Tecnológica de Visveswaraya (India) y K.R. Anandakumar del Instituto de Tecnología SBJ (India), que trata del interesante tema del análisis de la escritura.

El análisis de la Escritura o Grafología es un método científico de identificación, evaluación y conocimiento de la personalidad a través de los trazos y patrones revelados por la escritura a mano. La escritura a mano revela la verdadera personalidad incluyendo el coste emocional, los miedos, la honestidad, las defensas y muchos otros rasgos individuales de personalidad. El análisis de la escritura no es un examen de documentos, que implica el análisis de un cuerpo de escritura manuscrita para determinar el autor. La escritura manuscrita a menudo suele referirse como escritura del cerebro. Cada rasgo de la personalidad está representado por un patrón neurológico cerebral. Cada patrón neurológico cerebral produce un único movimiento neuromuscular que es el mismo para cada persona que tiene ese rasgo de personalidad particular. Al escribir, estos pequeños movimientos ocurren inconscientemente. Cada movimiento escrito o trazo revela un rasgo de personalidad específico. La Grafología es la ciencia que sirve para identificar esos trazos que aparecen en la escritura manuscrita y describen el correspondiente rasgo de personalidad. En este trabajo se ha propuesto un método para predecir la personalidad a partir de las características extraídas de su escritura usando Redes Neuronales Artificiales (RNA). Las RNA son modelos matemáticos inspirados en sistemas biológicos, adaptados y simulados en ordenadores convencionales. En este artículo se exploran los rasgos de personalidad revelados por la línea base, la presión del bolígrafo y la letra “t” tal y como se observan en la escritura manuscrita de un individuo. Los registros de las RNA que se traducen en rasgos de personalidad del autor se basan en tres parámetros: la línea base, la presión del útil de escritura y la altura de la barra de la “t”. La línea base, la presión del útil de escritura y la letra “t” en la escritura manuscrita revelan una gran cantidad de información precisa sobre el autor. Entre los muchos aspectos de la escritura manuscrita que pueden servir como esquema para predecir los rasgos de personalidad están la línea base, el tamaño de las letras, la presión, los trazos conectivos, el espacio entre letras, las palabras y las líneas, los trazos de inicio, los trazos finales, la inclinación de las palabras, la velocidad de escritura, el ancho de los márgenes, y otros. La individualidad del escritor se basa en la hipótesis de que cada individuo tiene una escritura constante, que es diferente a la escritura manuscrita de otro individuo. Sin embargo, esta hipótesis no ha sido sometida a un riguroso análisis con la correspondiente validación empírica, pruebas y revisiones.

La exactitud en el análisis de la escritura dependerá de las habilidades del analista. De ahí que la metodología propuesta se centre en el desarrollo de una herramienta para el análisis del comportamiento que pueda predecir los rasgos de personalidad de forma automática con la ayuda de un ordenador sin intervención humana alguna. La línea base en la escritura manuscrita es la línea a lo largo de la cual fluye la escritura. Las tres líneas base más comunes que se encuentran en cualquier escritura manuscrita son: ascendente, descendente y recta. La otra característica más importante en la escritura manuscrita es la presión. El grado de presión ejercido sobre el papel mientras se escribe es la profundidad del sentimiento, también denominado intensidad emocional. Según la presión del útil de escritura el escritor puede ser clasificado como escritor suave, escritor medio y escritor profundo. La “t” minúscula es una de las letras en la escritura manuscrita que revela una gran cantidad de información precisa sobre el autor. Se puede escribir la letra “t” de muchas maneras diferentes. Hay varias maneras de hacer el tallo, la cruz en la barra de la “t” e incluso el trazo de inicio y final de esa letra, cada uno de los cuales se refiere a un rasgo específico de personalidad. Uno de los rasgos de personalidad que revela la letra “t” es la autoestima del escritor. La metodología en la identificación de ciertos rasgos del escritor a través del análisis de la letra “t” implica la comparación de patrones con ciertos patrones predeterminados. Cada uno de los patrones predeterminados es creado para representar una personalidad en particular. Para decidir el patrón que coincide con los parámetros se aplica la distancia de Hamming. La distancia de Hamming es el número de posiciones en que difieren dos secuencias de palabras de misma longitud.

Se toman como registro para las RNA los valores calculados para la altura de la barra de la letra “t” (5 posiciones diferentes), la presión del útil de escritura (2 valores para escritura suave y profunda), la inclinación de línea base (3 valores para las tres inclinaciones diferentes). Las 30 respuestas diferentes de las RNA son los 30 diferentes rasgos de personalidad del escritor dependiendo de la forma en que hace la cruz de la “t”, la presión con la que escribe y la línea base de su escritura. La enorme cantidad de datos obtenida de las 30 combinaciones diferentes de rasgos se analiza para predecir los rasgos de personalidad. El aporte de tal cantidad de datos requiere el uso de una red neuronal artificial para una predicción automatizada.

De este modo, este artículo propone un sistema automático de análisis de la escritura manuscrita independiente del autor. Aunque el reconocimiento automático de la escritura manuscrita carece de la naturaleza interactiva del reconocimiento por medio de un dispositivo especial como un bolígrafo inteligente, en este trabajo esto se soluciona permitiendo al usuario seleccionar el carácter requerido de la imagen de entrada para la extracción de los rasgos. En futuros trabajos se podrían incluir más características de la escritura manuscrita como el tamaño de las letras, los márgenes, etc., como registros para determinar rasgos de personalidad.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Direccionalidad delictiva y diseño urbano” de los autores Richard Frank, Martin A. Andresen y Patricia L. Brantingham de la Universidad Simon Fraser (Canadá), acerca del urbanismo y su relación con la delincuencia.

Dentro del análisis espacial de la delincuencia, el proceso de toma de decisiones de los individuos implica tres elementos interconectados y fundamentales: lugar, distancia y dirección. La bilbiografía sostiene que la delincuencia en los micro espacios tales como los tramos o las esquinas de las calles son la clave para entender la actividad criminal. Suponiendo que el proceso de decisión de la comisión de un delito se inicia en el lugar del domicilio, el “camino al delito” puede ser relativamente corto. Esta suposición puede ser problemática ya que el camino al delito puede comenzar en un lugar distinto al domicilio. El camino corto al delito se apoya en varios estudios de ubicaciones, tanto en Estados Unidos como en Europa. El camino (distancia de la casa) varía de un tipo de delito a otro, según la edad del delincuente, según la ubicación de los potenciales objetivos, según el medio de desplazamiento, pero tiende a ser corto. Debido a las limitaciones de nuestro  entorno (urbanizado), normalmente desarrollamos rutinas entre los lugares que visitamos con frecuencia. Los trayectos entre el domicilio y el trabajo o el trabajo y los lugares de ocio tienen una orientación direccional; circulamos regularmente por los itinerarios que nos conducen a nuestros destinos.

El fundamento teórico de la presencia de direccionalidad en la actividad delictiva se basa en la teoría geométrica de la delincuencia y en la teoría de la limitación temporal. Los principales conceptos de este trabajo para la comprensión de la direccionalidad en la conducta criminal son los nodos y las rutas. Básicamente, los nodos son esos lugares de nuestro entorno desde y hacia los que nos desplazamos: domicilio, trabajo, escuela, zonas de ocio, entretenimiento y comerciales; las rutas son los vectores por los que nos movemos para ir de un nodo a otro: estas rutas son a menudo carreteras y calles peatonales. Juntos, los nodos y las rutas comprenden las zonas de nuestro entorno que constituyen nuestras actividades y espacios conocidos, puesto que es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Estos espacios pueden ser representados como mapas que luego pueden ser utilizados para ilustrar por que cabe esperar direccionalidad en la conducta criminal. Una consecuencia de considerar estas dos formas de actividad espacial es que la fuerza de la direccionalidad, en general, va a depender de la frecuencia relativa de los espacios de actividad direccional fuerte y débil en la población general. Sin embargo, si la mayoría de las actividades se concentran a lo largo de un vector particular (trabajo u ocio, por ejemplo), la direccionalidad estará presente. La teoría de la limitación temporal, como su nombre indica, subraya la importancia del tiempo en la comprensión de la actividad criminal. Esta teoría no sólo muestra la importancia del tiempo, sino también que el tiempo y el espacio están íntimamente relacionados: debido a las limitaciones temporales, limitamos nuestros movimientos a través del espacio. Así pues, con el fin de medir nuestras limitaciones temporales, debemos elegir nuestra dirección con cuidado. Se ha evaluado si los delincuentes que viven cerca unos de otros se mueven en la misma dirección para cometer sus delitos. Se descubrió que, independientemente del tipo de delincuente, se mueven en direcciones similares para cometer sus delitos. Únicamente considerando los homicidios en serie, se ha evidenciado que los asesinos seriales están direccionalmente sesgados no sólo por la selección de los objetivos, sino también por la disposición de los cuerpos. Al investigar homicidios en serie, violaciones y robos, no sólo se ha encontrado una fuerte tendencia direccional, sino que la fuerza de esa tendencia varía según el tipo de delito: es más fuerte en los ladrones, luego en los violadores y finalmente en los asesinos. El problema de esta investigación, en particular de los primeros trabajos, es el tamaño de las muestras. Aunque las pequeñas muestras utilizadas en estos trabajos pueden de hecho ser representativas de direccionalidad delictiva, es difícil establecer una generalización.

La direccionalidad importa. Esta afirmación ha sido fácil de justificar desde un punto de vista teórico para este elemento de la criminología espacial en cuestión, pero ha eludido en gran medida la verificación empírica. Este trabajo es el primer análisis de la fuerza de la direccionalidad delictiva basado en un gran conjunto de datos de incidentes y diferentes diseños urbanos. Se han encontrado asimismo diferencias significativas en la fuerza de la tendencia de direccionalidad en los distintos diseños urbanos. Por lo tanto, cuando se estudia la toma de decisiones espacial para la comisión del delito, la direccionalidad debe tener tanta consideración como el lugar y la distancia para entender la espacialidad de los sucesos criminales. Se ha demostrado claramente que el lugar es fundamental para predecir las localizaciones reales de los delitos. Se sabe igualmente que los delincuentes, en general, cometen los delitos cerca del domicilio, especialmente los crímenes violentos. Con respecto a la distancia, la comprensión de la direccionalidad puede emplearse para identificar a los sospechosos: el delincuente no sólo es probable que actúe cerca de su domicilio, sino también de una dirección concreta. Esto permite a los investigadores utilizar su conocimiento del entorno urbanizado para predecir de dónde viene el delincuente. En relación al lugar, la direccionalidad también puede emplearse para identificar el sistema de desarrollo de factores de generación y atracción de la delincuencia. Si se controla la tendencia direccional de los delincuentes, los lugares que se están desarrollando como generadores y atrayentes de la delincuencia pueden llegar a ser objetivo de los planes de prevención del delito para evitar que se conviertan en zonas conflictivas. No obstante, este análisis tiene sus limitaciones. Primero y ante todo, se basa en datos de la policía. En segundo lugar, hay que suponer que el camino al delito se inicia en el domicilio. Por último, únicamente se puede identificar una tendencia direccional con respecto al camino al delito. Ahora que se ha podido demostrar empíricamente lo que se conocía teóricamente desde hace décadas, existen una serie de implicaciones y futuras líneas de investigación. En primer lugar, tanto la direccionalidad individual como colectiva, no sólo la proximidad, pueden utilizarse en el perfilado geográfico para reducir aún más los sospechosos. En segundo lugar, la prevención de la delincuencia a través de técnicas de diseño ambiental puede mejorarse, si varios delincuentes se mueven hacia el mismo lugar. Y en tercer lugar, conocer los domicilios de los delincuentes y las direcciones relevantes puede servir para explicar y predecir donde hay mayor delincuencia.

Con respecto a futuras investigaciones, aparecen una serie de problemas. En primer lugar, ¿Varía la fuerza de la direccionalidad según el tipo de delito? Al igual que con la distancia, no debería esperarse que la direccionalidad fuera la misma para todos los tipos de delitos. En segundo lugar, ¿Por qué/dónde son atraídos los delincuentes? La distribución de las oportunidades sin duda influirá en la dirección del recorrido. En tercer lugar, ¿Cuántas “direcciones” usan los delincuentes? La teoría geométrica de la delincuencia plantea varios nodos. Si una parte significativa de los delincuentes sólo tiene una dirección y existe un patrón para esa dirección, esta información puede ser útil para la investigación. Por otra parte, ¿Los delincuentes que repiten se van más o menos direccionalmente sesgando a medida que aumentan los delitos? Los puntos de encuentro comunes están probablemente más orientados hacia la dirección de desplazamiento. Así pues, la investigación sobre señalética apoya el aumento de direccionalidad en zonas conocidas. Por lo tanto, conocer la estructura de las calles, el modo de desplazamiento (a pie, transporte público, vehículo) influirá probablemente en la interacción direccionalidad/distancia. En consecuencia, debe quedar claro que la dirección es un aspecto fundamental en el estudio de la dimensión espacial de la actividad criminal.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Antiguas entradas Recientes entradas