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Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Impulsivity in Compulsive Sexual Behavior Disorder and Pedophilic Disorder” de Savard, J.; Hirvikoski, T.; Öberg, K. G.; Dhejne, D.; Rahm, C. y Jokinen, J. (2021) en el que los autores investigan cómo influye la impulsividad en estos trastornos y su tratamiento para evitar la reincidencia.

Esta semana hablaremos de un par de trastornos mentales que no están exentos de polémicas y desconocimiento, estos son el trastorno de conducta sexual compulsiva y el trastorno pedófilo.

El trastorno de conducta sexual compulsiva hace referencia a un patrón persistente de error en el control de los impulsos sexuales, siendo éstos repetitivos e intensos, lo que resulta en conductas sexuales con consecuencias negativas. Esto implica que afecta a numerosas áreas de la vida.

Existen indicios de que el trastorno de conducta sexual compulsiva (TCSC, de ahora en adelante) y la impulsividad se relacionan de forma importante, y de que el TCSC presenta patrones de procesamiento de recompensas y gestión de impulsos similares a los trastornos adictivos.

Sin embargo, no se sabe si la impulsividad se puede considerar una parte intrínseca del TCSC o si se relaciona de forma indirecta, porque el TCSC es común en pacientes con otros trastornos caracterizados por la impulsividad, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Los síntomas del comportamiento sexual compulsivo son comunes en hombres que buscan, principalmente, tratamiento para trastornos parafílicos y viceversa. Es aquí donde entraría la relación con el trastorno pedófilo, sobre el que tampoco existen hallazgos consistentes para confirmar que se relacione con la impulsividad.

Debido a que las preferencias sexuales desviadas, la preocupación sexual y la impulsividad son factores de riesgo para la reincidencia cuando se trata de delitos sexuales, los autores deciden investigar con este estudio las dimensiones conductuales y neurocognitivas de la impulsividad, además de la aparición de trastornos del neurodesarrollo que probablemente estén asociados con la impulsividad en los hombres que buscan tratamiento para el TCSC o para el trastorno pedófilo.

Los autores se basan en la suposición de que el trastorno de conducta sexual compulsiva está asociado a la impulsividad, y plantean la hipótesis de que ésta está relacionada positivamente con el TDAH y con el consumo de alcohol, que es una conducta típica de impulsividad y falta de autocontrol.

Para ello, se evaluó de forma presencial e individual a 32 hombres con trastorno de conducta sexual compulsiva, a 65 hombres con trastorno pedófilo de forma telefónica y a 57 individuos sanos como grupo de control, también de forma telefónica.

Se evaluó su comorbilidad psiquiátrica, su comportamiento sexual compulsivo y su impulsividad utilizando tests con validez científica y aprobados por la psicología.

Los resultados nos arrojan ideas interesantes, que comentaremos ahora.

A pesar de haber obtenido niveles de educación similares en los tres grupos, el grupo de trastorno pedófilo presentó un funcionamiento psicosocial más bajo, así como tasas más altas de trastornos del espectro autista y trastornos afectivos y de ansiedad en la actualidad, en comparación con el grupo de trastorno de la conducta sexual compulsiva y el grupo de control.

Además, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad fue más común en ambos grupos clínicos (trastorno pedófilo y TCSC) que en el grupo de control (muestra representativa del grueso de la sociedad).

La impulsividad atencional fue mayor en ambos grupos clínicos, pero no hubo diferencias significativas entre los hombres con trastorno pedófilo y los hombres con TCSC.

La impulsividad se asoció positivamente con el nivel de comportamiento sexual compulsivo también después del ajuste por TDAH, aunque una gran parte de la variación en la sexualidad compulsiva se explica por otros factores, distintos de las medidas utilizadas en este estudio. Por ejemplo, se ha sugerido en literatura previa que los trastornos afectivos predicen la sexualidad compulsiva.

Es decir, podemos resumir en que los individuos con TCSC y trastorno pedófilo informaron de mayor impulsividad, además de tener TDAH comórbido con más frecuencia que los individuos sanos del grupo de control.

El TDAH no predijo el nivel de sexualidad compulsiva, pero la impulsividad sí lo hizo. No obstante, la detección del trastorno del neurodesarrollo debe formar parte de la evaluación rutinaria en los trastornos de sexualidad desviada, ya que el tratamiento del TDAH puede mejorar la impulsividad, y por tanto ayudar en estos trastornos relacionados.

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