Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Optical coherence tomography in forensic sciences: a review of the literature” de Nioi, M.; Napoli, P. E.; Mayerson, S. M.; Fossarello, M. y d’Aloja, E. (2019), en el que se estudia la utilidad de la tomografía de coherencia óptica para las ciencias forenses.

La tomografía de coherencia óptica (TCO) es una técnica de obtención de imágenes interferométricas (utilizando ondas de luz para obtenerlas). Fue introducida en los 90 y, actualmente, se utiliza de forma rutinaria en algunas especialidades clínicas como la oftalmología.

Esta técnica se caracteriza por la capacidad de un interferómetro para medir la luz reflejada de una muestra de interés para compararla con una luz de referencia, para medir su superposición o interferencia. Las distancias fijas recorridas por los rayos en los dos brazos del interferómetro se denominan trayectorias ópticas. Ambos rayos reflejados en cada superficie se combinan, generando una inferencia.

En consecuencia, cuando la luz reflejada sale del interferómetro, habrá una señal que consiste en la suma de ambas luces. Así, se obtiene un patrón de interferencia. Este se puede analizar cuando la luz de ambos brazos ha recorrido una distancia óptica “similar“. La intensidad de la emisión de luz dada por la suma de los dos haces reflejados se puede recoger y medir con un fotodetector (espectrómetro).

Entonces, ¿cuál es la utilidad de la TCO en las ciencias forenses e investigaciones criminales?

En general, las imágenes obtenidas de esta técnica ofrecen varias ventajas en comparación con la histología clásica o la autopsia. Por ejemplo, permiten un análisis tridimensional no invasivo y sin contacto con el tejido que se estudia en tiempo real. Así las cosas, la TCO tiene potencial de aplicación en el ámbito forense. Concretamente, los autores identificaron varias aplicaciones, si bien se requiere de más investigación.

Estas son: evaluación del corazón y vascularización en el período post-mortem; oftalmología y medicina forense clínica; entomología forense… Otras áreas de aplicación forense serían el estudio de manchas de sangre, huellas dactilares y bulbos capilares para identificación personal. También el estudio de materiales encontrados en la escena del crimen para su comparación o investigación antifraude.

Así pues, con el fin de ahondar en este potencial, los autores revisaron 57 artículos sobre la temática. Los hallazgos fueron los siguientes.

Por un lado, la tomografía como técnica alternativa en estudios cadavéricos tiene lugar desde 2007. Existen varias situaciones en las que una evaluación microscópica de los tejidos es obligatoria para obtener un diagnóstico médico-legal. Uno de estos casos es en muertes por patología coronaria. En este ámbito, los resultados sugieren un gran potencial de la tomografía de coherencia óptica en estudios de enfermedad de la arteria coronaria y muerte cardíaca súbita. Esto incluye los casos forenses, como una herramienta de diagnóstico suplementaria.

Por otro lado, en la oftalmología es donde más extendido está el uso de esta tomografía, como decíamos. Esto incluye a su vez casos forenses. Por ejemplo, el diagnóstico oftalmológico es relevante al analizar la retina de un niño para ver si es zarandeado / maltratado. Recientemente, algunos autores estudiaron la viabilidad de la tomografía de coherencia óptica en la detección de hallazgos oculares post mortem. En este sentido, un estudio preliminar en humanos permitió la detección de nuevos signos para estimar el intervalo post mortem. Estos nuevos signos no pueden identificarse usando métodos tradicionales.

Con respecto a la entomología, la técnica se aplicaría al análisis de artrópodos para estimar los intervalos post mortem. Además, con ella se puede lograr un estudio larvario prolongado, morfológico y no destructivo. Asimismo, permite evitar que los especímenes no sean sacrificados. Por último, existen otros ejemplos del uso de la tomografía en diversas ramas de la ciencia forense.

Así, encontramos que, para lograr la identificación personal, es posible analizar morfológicamente estructuras celulares de pelos del cuero cabelludo humano fresco sin modificar, así como el vello facial. Otra aplicación sería la búsqueda de huellas dactilares, o verificar la autenticidad de billetes monetarios o la pintura de vehículos. Otros lo aplicaron para determinar si las manchas de sangre son frescas o secas, para reconstruir la dinámica del delito.

Así pues, características como la falta de manipulación física o química de muestras, no invasividad, tridimensionalidad y resolución microscópica de las imágenes, son algunas de las ventajas más importantes de esta técnica. La información de alta resolución puede ser, además, interpretada a tiempo real. Por ello, se podría fomentar aún más su uso en diferentes campos de estudio.

En contraposición, hay dos posibles limitaciones al utilizar la tomografía de coherencia óptica. Sus mayores costes, relacionados con la adquisición, comparados con las técnicas tradicionales como la autopsia clásica sería una. La otra limitación se corresponde con la escasa familiaridad de los patólogos con las nuevas técnicas de imagen. Sin embargo, estos problemas podrían superarse con la comercialización de herramientas ad hoc y la preparación adecuada del personal forense.

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